Reseña de la obra
La viuda de Apablaza es una obra de tres actos, que centra su argumento en
una mujer de unos 45 años, que al enviudar debe administrar las propiedades heredadas de su marido. De carácter fuerte, la viuda para validar su autoridad ha adoptado una personalidad que exacerba lo masculino y anula los rasgos considerados femeninos (sensibilidad y afectividad). Sin embargo, su debilidad es su hijastro Ñico, el hijo huacho de Apablaza, en él deposita sus afectos, primero de madre (él es el hijo que nunca pudo tener) y posteriormente, de mujer (viendo en Ñico la proyección del finado Apablaza).
El interés amoroso de la Viuda por su hijastro se profundiza al saber que Ñico pretende casarse con su sobrina Florita, en ese momento lo obliga a anular dicho compromiso y a contraer nupcias con ella: “Pero aquí se hace mi voluntà…¡Por algo te hey criao y soy mìo. Desde hoy en adelante, vos remplazài al finao! Tuyas son las tierras, la plata…y la viùa. Mandarìs màs que yo…Porque hey tenìo que verte queriendo a otra pa saber que yo te quería como naiden, como naiden te podía querer… (Lo abraza estrechamente) ¡Mi guacho querìo! ¡Mi guachito lindo!1
Transcurren dos años desde que Ñico y la Viuda se han casado, durante ese tiempo el joven ha tomado el control de las propiedades y cambiado las relaciones de producción, marginando a la Viuda de las funciones que solía desempeñar. Finalmente, se desencadena la tragedia cuando Ñico decide llevar a vivir a Florita (su amante) a la casa, en ese momento la Viuda despojada ya del poder y respeto que solía tener, se suicida.
1. Luco Cruchaga, Germán. La Viuda de Apablaza. LOM Ediciones, Santiago de Chile, 1999.




