Al encuentro de la viuda
En esa zona rural, Luco Cruchaga conoce a la viuda González, a quien utilizó de referencia para la construcción del personaje de la obra3 estrenada en 1928 por la Compañía de Ángela Jarques-Evaristo Lillo.
La pieza expresa los cambios sociales que acontecen en el Chile de la primera veintena del siglo XX: el paso de una sociedad tradicional a una moderna, de un sistema feudal a uno capitalista; la decadencia de la aristocracia y el surgimiento de una nueva clase social, la burguesía.
En la obra es posible apreciar “la cotidianidad social y los roles redefinidos para los distintos tipos de mujer. Lo mismo ocurre en relación a las nuevas costumbres, valores, formas de trabajo, instituciones sociales, relaciones laborales, económicas, amorosas, filiales”. 4
Esto es parte de la búsqueda de la dramaturgia de la época, orientada a redescubrir lo nacional y a dejar de mirar hacia Europa como canon creativo. Autores como Luco Cruchaga realizan en la práctica un viaje hacia los tesoros ocultos del entorno y develan realidades ingratas ignoradas hasta entonces. El espacio geográfico gana un significativo protagonismo al denotar y condicionar las características, costumbres, dialécticas y producciones culturales de los individuos que lo habitan.
3. “Yo vivía en plena selva. En torno al fogón de los peones, entre mates y trigos regulares, aprendía a conocer el corazón de mi raza. La Viuda de Apablaza, por ejemplo, es una mujerona que vive todavía. Y el Ñico –ese guacho que transformó el corazón de la viuda- vive en la faja sexta que conduce a Villarrica”. Barella, Carlos. “En una arrogante soledad, entre indios y montañas, vive y piensa Germán Luco”, Sucesos, Santiago de Chile, 17 de diciembre de 1931. Entrevista citada por Osvaldo Obregón, “Germán Luco, un dramaturgo inconcluso”, Apuntes N°115, Escuela de Teatro Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, 1999.
4 Hurtado, María de la Luz. Un siglo de historia dramática chilena.




