“¿I qué me importa a mí que en Santiago obren así? ¿No es bueno sino que nosotros los provincianos hemos de ser lo mismo que los monos, para andar en la santiaguina, comer, hablar i casar a nuestros hijos a la santiaguina? ¿No somos acá cristianos de veinticinco arriba, para que necesitemos ver cómo saludan, cómo bostezan i cómo estornudan allá en la capital?”
Don Manuel.



